Huberto Bátis aventó la máquina de escribir

¡Bátis sigue vivo! Entre las páginas de un número erudito y taxonómico, lleno de momentos de los terribles años maravillosos con Huberto. Mucho tiempo después de que dejó sábado, Huberto aún olía a azufre. ¿Mi entrada al inner sanctum del círculo de los monstruos? El chinga tu madre a F.B.
Publicado en Confabulario gracias a Julio Aguilar, Eduardo Lammers, Gerardo Martínez y Víctor Durán, y a todos los colaboradores brillantes editores, escritores hoy y entonces de sábado. Qué grande abrazo para todos.

Huberto Bátis y su máquina de escribir

Y con cada letra que escribes, y con cada palabra que publicas, te condenas...
Publicado en Laberinto, gracias al gran editor y amigo, el legendario José Luis Martínez S. que mantiene viva la tradición de los grandes suplementos culturales.

Mientras editó sábado, Huberto y sus amigos, éramos unos apestados. Se nos acusaba de todos los pecados y todas las faltas a la moral, y de piratas. Como dice Alegría Martínez, nos hubieran echado de Facebook:



Eko Ex Libris Sófocles y Antígona

La moral cristiana en su perversión ocultó nuestra naturaleza humana cruel, sensual y plena en el fatalismo del dolor o del éxtasis, imponiendo la camisa de fuerza que somos un ser bueno, puro e incorpóreo.
Las versiones sobrevivientes de la comedia griega, fueron expurgadas de impurezas y adaptadas a la moral de la Nueva Era que redujo el conocimiento de nosotros mismos a sus mezquinas creencias. Y los que no pudieron ser sometidos fueron destruidos, como la comedia dentro de la Poética de Aristóteles. Por eso presento las 2 versiones del ex libris del Sófocles griego y del Sófocles latino.
Antígona y el Sófocles Latino.
Antígona y el Sófocles Griego.

Publicado en Laberinto con la complicidad de José Luis Martínez S.

Eko Ex Libris Pies para qué los quiero

Pies para qué los quiero...Pies para qué los quiero, la entrega que exige amputárselos para nunca abandonar la estrecha cama del amante, Procusto. Lleno de ilusión, yo tengo un hacha en mi cama. La maestra Frida, sabía de lo que hablaba.

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