Eko Ex libris de Andreas Vesalius

Este ex libris está dedicado al gran anatomista, maestro de los pocos que aún dibujamos. Ilusos segregados de la horda de artistas contemporáneos. pero me distraigo, pienso que realmente este ex libris debería estar dedicado a ese canalla de Arthur Miller. Por eso.




Publicado ayer en Laberinto gracias a la tolerante generosidad de José Luis Martínez S.

Qué hacer en la Royal Academy




Esto quiero ser, un abyecto esclavo del Arte obsoleto.

Hacer grabados... Pornográficos. Anónimo rasca placas. Eso es habilidad manual. ¿Artista? Los instaleros. Porque dibujar, grabar y pintar no es "de nuestro tiempo" del right now. Los artistas de hoy lo suyo, es pensar y reflexionar en temas de candente actualidad. Lo que esté en el trending topic de twitter.  Y yo pensando en los adictos a la sangre del siglo XIX, Estoy perdido.

Cuándo detenerse

Los pintores echan a perder los cuadros porque no saben cuándo la obra está terminada. Le siguen metiendo capas y pinceladas hasta que la joden. Sólo Turner y don Antonio López tienen ese privilegio. El dibujo alcanza un momento en que ya no necesita nada más. Pero si forma parte de una imagen preconcebida, ése momento virtuoso desaparece. Los obsesivos cuando nos detenemos a observar la obra a medio camino, la calificamos de "boceto". Algo no terminado, ni siquiera inconcluso sino un simple eslabón de una obra más demandante y lograda, aunque esa obra no la alcancemos nunca. Hay que aprender a dibujar, a pintar, pero hay que aprender a detenerse. A rendirse. No perderá nada el artista que se detenga. Hay que rendirse ante esa sensación de coitus interruptus. En la vida es igual o peor, porque la vida imita al arte.



Ex Libris Rafael y la Fornarina

Margherita Luti la Fornarina (la hija del panadero) dicen que mató de placer a Rafael, lo agotó con su pasión insaciable. Ingres la denuncia en 1840, responsabilizándola de habernos privado de un genio.


Jean-Auguste-Dominique_Ingres_-_Raphael_and_the_Baker's_Daughter_(1840)


 Ni siquiera le da un nombre, Ingres puritano como buen burgués del régimen de Louis Philipe, sólo la nombra como la hija del panadero. Picasso reinventa ese amor, pero ya conocemos a Picasso: "No vayas a visitarlo, dicen que al cabo de un rato te arranca la ropa, te arroja sobre sus lienzos y te viola, no te suelta hasta que se harta”.  ¿Y yo? ¿Cuál es mi postura ante esa relación? Aquí mi versión vampírica de esa forma de amar y de coger:




(Otro boceto para grabado del libro del Conde D.)







Drácula el anatomista

Tantos siglos de adicción han hecho de los vampiros exquisitos anatomistas, para probar la sangre recién purificada por los pulmones y el corazón, o la sangre más ocre y cargada de toxinas intoxicantes que pasó por el hígado y los riñones...








Boceto del adicto marcando las arterias siguiendo la guía de Vesalio






Robando un corazón aún palpitante.







Ya tengo listo el tórculo, barnizadas las placas, ahora sólo falta hacer los grabados... Pero dudo, necesito más bocetos. No estoy seguro, hay algo que se me escapa. En unos días voy a Londres para hacer grabados en los húmedos y obscuros talleres de la Royal Academy. Tal vez copiando a los maestros renacentistas, observando los grabados originales de los Caprichos a los que voy a tener acceso, voy a aclarar mi incertidumbre. ¿Dónde están los fumaderos de opio que Stoker frecuentó mientras soñaba con Drácula?

Más bocetos para Drácula.

Ensayos para las máquinas fantásticas de transfusiones de sangre para el placer fetichista de los vampiros...












Los adictos construyen su universo...

El misterio del tórculo y el castigo de Némesis

Las pruebas de taller en un tórculo para grabado, en lugar de servir como testimonio de una experimentación, sólo sirven para llenarme de dudas ante el misterio alquímico del grabado. ¿Cómo iba a saber que las placas de cobre tienen un sentido, como la tela? Cuando la fundidora va sacando las láminas de cobre el enfriado define su estructura molecular. Las estrías de la lámina son perpendiculares al cilindro que las aplana. Ésas estrías afectan todo el proceso de grabado. Desde el rallado de la placa con una punta de acero para hacer el dibujo, encuentro resistencia a mi línea dependiendo de cómo tenga la placa. A veces la punta o el buril penetran el cobre como mantequilla y siguiendo una curva del trazo, me topo con una dureza que bota el instrumento. Es un proceso disparejo que exige diferentes grados de fuerza para lograr un rallado uniforme. Cuando meto la placa en el percloruro de hierro para quemarla, las estrías también inciden las estrías en el atacado. Si meto la placa de un lado se quema diferente que si la meto de otro. Al entintarla, hay que hacerlo de acuerdo a las estrías moleculares del cobre y al final, también cuenta la manera en que pones la placa en el tórculo. Allí entra otra variable, la misma placa se imprime diferente de acuerdo según el papel, la humedad, la tinta y la presión. Y por supuesto el tórculo. Aunque aplique los mismos 450 kg de presión por centímetro cuadrado, en un tórculo se imprime diferente que en otro. No entiendo la diferencia en estas pruebas de taller.




Prueba de taller en mi tórculo. La impresió sale gris y la comparo con ésta otra prueba de taller en otro tórculo. Y no entiendo nada:




La impresión es más negra, más uniforme. Más aterciopelada.




Y eso que al tórculo le instalé las barras de acero laterales para que se concentrara la presión en los rodillo y le puse una platina de fierro sólido. ¡Y la prueba sale gris!







Es Némesis. El inescapable destino de los que desafían a los dioses: La venganza. Me lo merezco. 


Y tú también




RIFA RIFA RIFA RIFA