ABECEDARIO














































































































En mi tradición de capitulares, las que hice con Raúl Renán ocupan un lugar importante en mi obra. En otoño del 2010 haré las capitulares del Marqués de Sade como proyecto de aguafuerte en los talleres del Art Students League of New York.















































































































































































































































Esténcil del nuevo año





Mi obra siempre ha sido un acto de resistencia contra la censura, la docilidad y el oprtunismo. Con un cuchillo corté los pedazos de este papel de más de un metro. Lo utilicé para grafitear la pared de un programa de TV. Mis obsesiones están llenando las paredes de la ciudad.

PIERRE LOUYS, DIÁLOGOS DE CORTESANAS


Viejo cuaderno de apuntes, dedicado a la coprofagia en Pierre Louys



El placer de la coprofagia supone la multiplicación del deseo, Picasso gran experto en estas delicadezas, lo comprobó en la riqueza de su obra. Sade nos instruyó a nunca desperdiciar esta oportunidad de sometimiento dócil y generoso. El año que inicia te deseo que sea de esa abundancia que nace de nuestros orígenes.
Eko,
31 de diciembre 2009, Coyoacán.





Litografía y texto de Vargas LLosa









La Bestia soy Yo, me acompaña desde hace varios años, obsesivo la dibujo en papel, ladrillos, cobre, la llevo como una cicatriz cada vez que cierro los ojos, quemada con alambres en mis párpados. La volví a dibujar con tusche en una piedra y la imprimí. Apenas 20 ejemplares. Suficientes para conjurar la maldición. La persistencia de esta imágen está sugerida en el texto de Vargas LLosa sobre la expo Las Lágrimas de Eros en el Thyssen


EKO CENSURADO EN YOUTUBE


Este video experimental lo realizó Iris Atma con algunos de mis dibujos, en su mayoría ya han sido expuestos y censurados en otros medios. A las 12 horas de subirlo a Youtube el video tuvo más de 250 visitas y 3 calificaciones de 4 estrellas. Y ya está censurado como pueden ver. En una carta que publicaron en Milenio el dia 19 comentaron que "nadie está obligado a ver desnudos o mujeres penetradas por caballos alados", pues si en YouTube es voluntario ver las imágenes, entonces no tendrían porque ser censuradas. Son dibujos, es un trabajo artístico, es evidente que para los censonres de YouTube no existe diferencia entre la promiscuidad y el Arte.

EkO S.E.X.

Video de Iris Atma.



http://www.youtube.com/watch?v=8-N45yDn9IY .



http://www.youtube.com/irisatma .


Texto y música, Iris Atma, dibujos míos.

CARTA AL DIRECTOR:


Carta publicada hoy:
Señor director:
Antes que nada quiero decir que soy admirador del ilustrador y caricaturista Héctor de la Garza (Eko) desde que sus trabajos llenaban de atractivo y sensualidad las páginas de Unomasuno, Nexos, El Nacional y otros medios, hace ya más de 20 años.
Leí las aburridas defensas “político-culturalmente correctas” de José de la Colina, Rogelio Villarreal y del propio Eko a lo que el maravilloso artista califica, rasgándose las vestiduras, como censura del Café 22 a su exposición Después de la orgía; es decir, que algunas de sus obras fueron trasladadas del salón comedor al bar del local.
Paradójicamente, al acusar censura, tanto Eko como sus defensores olvidan una cosa: la libertad. Ellos alegarán que la libertad del artista es la que ha sido lastimada, pero desdeñan el derecho de los otros a elegir libremente ver o no ver lo que les plazca a la hora de comer en un lugar público.
Observar y admirar las manifestaciones y expresiones artísticas de contenido sexual explícito, tiene un componente y requisito fundamental: querer verlas. La imagen de un caballo alado penetrando a una mujer, por ejemplo, no tiene por qué ser impuesta a nadie, sea en un restaurante, en una plaza o en la página 47 de la edición de MILENIO del jueves 15 de octubre para ilustrar la impecable nota de Juan Alberto Vázquez sobre el tema. Pretender hacerlo es simplemente autoritario, actitud que se oculta frecuentemente bajo el disfraz de lo políticamente correcto.

Rolando Nava Enríquez


Carta de Ambriz

Denisse en la Asamblea Nacional, 1792



"En donde las familias conservadoras suelen tener una imagen de La última cena, en nuestra casa hay un cuadro con 6 imágenes de cuando Denisse se prepara para cenar y no por última vez. Eko, es maravilloso ese dibujo que nos diste. Yo alguna vez estuve a punto de tomar una Denisse de sábado, pero no me atreví, no pude. (Y luego me enteré que varios tenían una)."

La obscenidad de la censura


Éste es el Manifiesto contra la Censura que escribí ex profeso para Milenio Semanal

La censura exhibe más que lo que oculta—Eko



El día 23 de septiembre en el Café22 de la Colonia Condesa inauguré mi exposición Después de la Orgia, con dibujos y grabados de contenido erótico explícito. 48 horas después los comensales se quejaron de los dibujos expuestos; los consideraban demasiado perturbadores para ser observados mientras comían. En una contradictoria reacción separaron el apetito sexual del apetito gastronómico y, confundidos por sus oralidades, algunos hasta se salieron del lugar sin ordenar nada. Rápidamente los del local descolgaron los Carbon-Prints y los llevaron a un salón más oscuro. Otros ya no fueron expuestos. Mis dibujos relatan una verdad profunda, se inspiran en esa escena inicial de la que todos venimos y si exponer esta verdad fundamental escandaliza es porque nos avergonzamos de nuestro origen. Estamos acostumbrados a ver escenas de asesinatos brutales, de cuerpos destazados y a sus criminales autores celebrados como héroes por una cínicamente llamada “narcocultura”. Escribir sobre el narco es motivo de premio literario, la narración detallada de asesinatos y la apología de los delincuentes es el tema más recurrente de la nueva literatura. Los centros culturales del país, los museos y galerías, exponen la “narcocultura” como la vanguardia intelectual; los cantantes de narcocorridos son invitados especiales de la Feria del Libro y el morbo escatológico nos representa en la Bienal de Venecia.
Esto significa que en México hemos cambiado el sexo por la obscenidad del narcotráfico. Significa que sentimos más placer por la sangre derramada en masacres con brutalidad y demencia que por el placer erótico, que por la veneración de nuestro sexo y la recreación de nuestras fantasías. Preferimos ser seres bestiales y sanguinarios que sexuales. Estamos cómodos en esta situación porque es muy cómodo refugiarse en los hábitos del poder y huir de la profundidad de conocernos a nosotros mismos. Es cómodo para las instituciones, para las galerías, para el público y para la mediocridad que abunda en nuestra sociedad, que es el signo de nuestros tiempos.
Porque despreciar la sexualidad es cobardía.
Alguien me dijo “no los quitaron, sólo ocultaron unos y retiraron otros”. ¿Qué esperaban? ¿Qué los quemaran como a los libros de texto que están quemando por abordar el tema de la sexualidad?

Estamos viviendo otra vez los tiempos de la quema de ideas, de dibujos, de libros y finalmente de personas. Estamos regresando al más profundo oscurantismo y a la más abyecta barbarie, y es esa ignorancia la que alimenta sociedades obtusas que terminan por destruirse a sí mismas.
Cada vez que se censura una idea, una obra, estamos dando un paso atrás en nuestro proceso de civilización, nos estamos acercando con peligrosa velocidad a ser una sociedad más salvaje, despiadada e irracional. Estoy consciente de que mi obra no es para complacer, mi obra es para cuestionar y escandalizar —corro ese riesgo cada vez que expongo—, pero ese riesgo mide de forma implacable el nivel de los prejuicios. Y hoy podemos veren dónde están.
Cada dibujo mío ha sido lanzado contra el corazón pervertido de la sociedad y es verdad que ella me regresa los golpes con creces, pero eso no me detiene de seguir dibujando, de seguir exhibiendo el placer de mis obsesiones. Si el arte no es para impactarse en la memoria de quien lo mira, entonces no sé para qué es. Si no es para demostrar lo más desconocido de mí y del observador, no sé para qué es. Mi obra se empeña en escandalizar a mi época, tanto como otros se empeñan en halagarla. Otros ponen su arte al servicio de esta época asexual, sin compromiso ni con la forma ni con la belleza. Yo he puesto todo mi Arte en denunciar la mediocridad, el puritanismo y el oscurantismo de mi época. El arrogante triunfo de la censura es que he vivido proscrito de los espacios culturales, que mi obra erótica es sólo para quienes la recuerdan y la atesoran como un fetiche. No existen foros para exponer las aventuras sexuales de cuerpos que no se sienten culpables de explotar el placer y demostrar su gozo. Los espacios hoy son para la banalidad desechable.
La censura exhibe más que lo que oculta.

¿Qué es la censura?

Réplica de Eko
por un texto publicado en El Ángel Exterminador...

En relación con el reportaje que publicaron ayer en su diario sobre la censura a la que fui sometido y que titularon El Ekogate, quiero puntualizar: en los medios escritos, ¿cómo podemos medir el grado de censura? Si mutilan un texto, ¿es poca o mucha censura? ¿Si les cortan dos o tres líneas, o lo parten por la mitad o de plano no lo publican? En las artes plásticas se llama censura al hecho de retirar una obra de su sitio para alejarla de la vista del público. Eso fue lo que le sucedió a mi obra. Yo realicé un site-specific con carbón prints de mis dibujos originales para el salón comedor del Café22 y los retiraron por las protestas de los comensales. El Café22 es un sitio plural, esto significa que ellos como galeristas también son víctimas de la censura. En un increíble alarde de desconocimiento del significado de la censura, su reportero me cuestiona que si no estoy exagerando, yo les hago la misma pregunta a los que protestaron: ¿no están exagerando?
Son sólo unos dibujos, son inofensivos, no van a ir más allá de lo que sus mentes permitan. Si para su reportero es una exageración que un artista defienda su obra, para mí es una exageración que los comensales se salgan del lugar para no ver los dibujos y que el pánico se apodere de la situación y retiren las obras.
Realicé estas obras para un centro cultural que monta espectáculos con temática sexual, es algo completamente absurdo que en este contexto la gente proteste al verlas. El ocultamiento es censura, retirar una obra es censura, en este acto represivo no existen parcialidades, no se censura mucho o poco. Es sorprendente que en personas que trabajan en los diarios, que saben de primera mano que la libre expresión es un derecho por el que se debe luchar día a día minimicen y cuestionen un acto de represión. Las mismas personas que protestaron por mis dibujos protestan contra la libertad en la prensa y contra lugares plurales como el Café22. Protestar por la censura es exagerado mientras que censurar es un acto aceptado. El reportero no cuestiona que las personas se retiraran del salón, lo que cuestiona es que yo proteste y lo haga saber. Ahora comprendo por qué la autocensura funciona con tanta eficiencia.
Respuesta del reportero....

Las obras de Eko en el sitio mentado no han sido “retiradas de la vista del público”. Pese a las evidencias, el artista no se baja de su argumento: “Es censura porque yo lo digo”. Ante eso, creo que no hay nada por agregar.
Eko



El Ekogate

En esta nota, El Ángel Exterminador, me pasó a cuchillo.
Publicado en Milenio Diario el 15 de oct 09


El 23 de septiembre pasado, el teatro-bar Café 22 montó en sus paredes la exposición Después de la orgía, del artista plástico Eko. Quejas de comensales molestos motivaron a la gerencia a reordenar la exposición dejando sin ilustraciones/porno el salón-comedor, aunque respetando la obra y las fechas de exposición, pese a lo cual al autor se declaró censurado
Si hay un lugar plural en la colonia Condesa es el Café 22”, alega el jefe de relaciones públicas Víctor Hugo Sánchez. Y es que en el lugar se presentan obras de teatro con temática gay y se da apoyo a un variopinto catálogo de artistas visuales. El mismo dibujante Eko matiza que su queja no va en contra del lugar, “que no tiene por qué encabezar mis luchas”, sino que su frustración va dirigida sobre otro enemigo: “Lo que me revienta los huevos es la intolerancia de la gente, si los comensales no se quejan, el bar deja mi obra en su lugar”, dice molesto. “Evidentemente el dibujante está generando un ambiente de víctima para hacerse publicidad”, remata el publirrelacionista Víctor Hugo.
Pese a que la gerencia del lugar avisó a Eko de la decisión de cambiar del comedor los trabajos en donde se mostraban penes y coños, el ilustrador ya tenía bien calculada su reacción e incluso le había puesto nombre: “Censura”. Enseguida, y desde diversos medios, llegaron los apoyos. En la revista electrónica La Mosca en la Red, un redactor anónimo, bajo el título “Cafés lattés contra arte gráfico”, sentenció que “el neoconservadurismo hizo de las suyas y las buenas conciencias condechis saltaron a la palestra para demostrar su mojigatería, su corrección sociopolítica, su reaccionarismo y su franca vocación por la censura”. Un par de días después, el maestro José de la Colina dedicó su columna semanal en este diario para solidarizarse con Eko, de paso rendirle un homenaje y arremeter contra el café: “… y resultó que los clientes habituales, sintiéndose víctimas de ultraje perpetrado por la hermosa Denisse de Eko, exigieron que los perturbadores dibujos fueran inmediatamente descolgados de las inocentes paredes del local…”. El gran Rogelio Villarreal hizo lo propio y en su columna “Otra Parte” arremetió: “A Eko se le ha acusado de pornográfico —a lo que nuestro artista responde con una sonrisa que podría parecer perversa— e, increíblemente, se le sigue censurando en nuestros días, como aconteció con su muestra Después de la orgía en un espacio de la mojigata colonia Condesa de la Ciudad de México”.
Jaime Morales, propietario del lugar, acepta que siempre entendió el talante provocador del autor y que se equivocaron al no prever las reacciones de la gente. Pero que al tomar la decisión basados en criterios de negocios, nunca morales, concluyeron que “vaginas y penes descomunales se acompañaban mejor con un martini que con un pallar a la pimienta verde, por lo que optamos por cambiar los grabados, los más inquietantes, al salón 2, que es propiamente el bar, ahí sí, las vergas y las vaginas están más a gusto. Pero nunca desmontamos la obra”.
El artista alega que los carbon-prints los diseñó y realizó ex profeso para el cuarto blanco, e insiste que los movimientos del lugar obedecen a un acto de censura y se autolacera: “Esto es lo que vivo desde hace 20 años, en la industria editorial ya no existo porque no quieren publicar desnudos. Soy un autor incómodo, estoy consciente de eso y es mi riesgo no complacer, sino escandalizar”.
—Pero, ¿censura, Eko? ¿No estás exagerando? —le cuestiono en amable charla.
—Pues entonces, ¿cómo quieres llamarla? ¿Censura light? —sedefiende.
—Es que le hubieras entrado por el otro lado —agrego.
—¿Me estás albureando?
—No, mira. El día que la gente conservadora pueda convivir con tus cuadros y no se queje, ese día te deberías de preocupar. A final de cuentas, y luego de todo este tiempo, sigues provocando a esas almas puras. Yo en tu lugar estaría feliz.
Un silencio que consideré como una aceptación puso fin a la plática. La exposición Después de la orgía seguirá colgada de las paredes del Café 22 hasta el 15 de noviembre con 20 obras de Eko cuyos precios que van de mil a tres mil pesos.




Lord Ganesh protege a los libros con lectores

Los libros cobran vida cuando los abro, y empiezan a platicar desde la primera letra. Estamos contenidos en los libros, lo demás es ceniza....