Mexiac

El maestro Adolfo Mexiac alcanzó la inmortalidad con este grabado, lo más importante de toda su obra. Tuvo mucha más suerte que la mayoría de los artistas que no lograrán ni una sola obra icónica, ni sintetizar un estilo, ni mucho menos un lenguaje.

Ahora comparte la pileta de ácido nítrico con Guadalupe Posada en el infierno de los grabadores. 
Descanse en paz, admirado maestro!

EKO Ex Libris Tosca

Acabo de ver la ópera Wozzeck montada por William Kentridge: La libertad absoluta dentro del rígido marco del montaje de una ópetra; ...