El Conde Drácula y Eko: el libro pornográfico de las adicciones

El vicio del ego eternamente insatisfecho. Drácula y su apetito por la sangre  es una metáfora de la primera epidemia de adicción que azoló Europa a inicio de los 1880's, la adicción al arsénico. Pueden argumentar que en el siglo XVIII hubo miles de adictos al rapé. Y que además de inhalar tabaco en polvo tenía una alta concentración de senecio, mucho más fuerte y tóxico que la planta de coca.




Cajas de rapé, siglo XVIII.


Pero el impacto de la adicción al arsénico, con sus incontables muertes por sobredosis atribuidas a una misteriosa "consumación" fue tan notorio que Bram Stoker lo volvió la metáfora para sus vampiros, adictos a la droga más poderosa y adictiva de la existencia: sangre humana.


Por eso Drácula es el arquetipo del adicto. Y tampoco descubrió nada Stoker, en mi investigación comprobé que la adicción a la sangre es una mórbida obsesión que nos domina a todos. No me puedo quedar atrás con mis grabados de Drácula. El Conde y sus vampiros estarán a la altura de nuestras adicciones mortales.






Eko Ex Libris el Príncipe

El Príncipe es más malo que tú, más hipócrita que yo, por eso es mejor que nosotros y nos sometemos al Príncipe.