La Revolución Mexicana por Tommaso Koch publicado en El País











Hay batallas que cambian el destino. Y sus nombres se
guardan en el archivo de la eternidad. Stalingrado representará para siempre la
estoica resistencia de los rusos ante el avance nazi. Y las Termópilas son
desde hace siglos la quintaesencia del heroísmo de Esparta. Probablemente
Zacatecas no sea comparable, pero sí marcó un punto de inflexión en la
revolución de Pancho Villa contra el entonces presidente mexicano Victoriano
Huerta. "Zacatecas, de todas las batallas, era la que habría de llevarse la
gloria", relata el narrador de 'Pancho Villa toma Zacatecas', un crudo
relato viñeta tras viñeta, de aquel asedio que daría otro rumbo a la historia
de México. "Les rompimos el espinazo", agrega el protagonista del
tebeo, dibujado por Eko, escrito por Paco Ignacio Taibo, y que se acaba de
publicar (SextoPiso)







Dedicado a los lectores



Tommaso Koch Madrid  29 MAY 2013 - 10:29 CET





Era
junio de 1914. El ejército revolucionario ya había intentado una vez, en los
días previos, hacerse con la ciudad, clave del camino de Villa hacia la
capital. Pero no hubo manera. El segundo intento sin embargo contó con algunas
ventajas: artillería pesada, miles de hombres de refuerzo, caballería y el
liderazgo del propio Villa. El comandante revolucionario lanzó sus más de
20.000 soldados hacia Zacatecas el día 23. Por la noche, ya había ganado. Con
un coste, eso sí, trágico, en términos de vidas. Aún así, para el dibujante del
cómic, Eko, aquella batalla sigue esparciendo su eco a lo largo de los siglos:
"Es una advertencia vigente: Los abusos del poder, su ignominiosa avaricia
no ven límite hasta que la gente toma las armas y los detiene. Lo que está sucediendo
hoy, que los bancos derrocan Gobiernos y los especuladores dejan en la pobreza
a países enteros, es posible porque la paciencia de la gente ha durado
demasiado. Por menos de eso en Zacatecas volaron el Palacio de Gobierno y
fusilaron a los banqueros". Tal vez sea un buen resumen de ello 'Troika',
esta viñeta que Eko ha realizado en exclusiva para los lectores de EL PAÍS.




Un asedio dantesco






A
lo largo de 305 páginas, pocas palabras y mucho espacio para dibujos y
grabados, 'Pancho Villa toma Zacatecas' (que acaba de publicar Sextopiso) es un
inquietante acercamiento al asedio de la ciudad y a su conquista, contado en
primera persona por Montejo (un personaje ficticio inspirado en el coronel
Fuentes). Cielos apocalípticos, lluvias dignas de un cuadro de Munch, sombras y
tensión acompañan el paso de las horas y de las páginas, hacia el ataque. Pero
antes, la primera parte del tebeo, narra la espera de la División del Norte y
la construcción del cerco con "diecinueve mil quinientos hombres".





Trazos de guerra









Con
un trazo dantesco, el dibujante Eko muestra la "guerra horrorizada de sí
misma". Su lápiz recrea explosiones, disparos y muertes, de la manera más
cruda. "Eso lo aprendí observando el 'Guernica' de Picasso. Los aullidos
sordos en negro, la bombilla señalando el lugar del bombardeo, y la premonición
del arte: en esa pintura están la actual destrucción de Europa, de su estado de
bienestar, de su Historia", relata el dibujante sobre su estilo. De la
destrucción mutua entre dos ejércitos se ocupa en cambio su obra, donde los
cadáveres se amontonan y sepultan el optimismo. "Aquello habría de parecer
un panteón a cielo abierto, sin más tumba que el suelo pelón, con miles de
cabrones mirando al cielo", cuenta el narrador de 'Pancho Villa toma
Zacatecas'.




Apocalipsis en blanco y negro





No
hay espacio para la esperanza en 'Pancho Villa toma Zacatecas', ni para el
alivio. Como en las guerras, al fin y al cabo. Tampoco caben tintes que no sean
blancos o negros: "El color oculta la verdadera dimensión de una batalla,
es una trampa visual, un distractor. La épica de la guerra es absoluta,
radical, sin medios tonos. Hay vencedores y vencidos, cobardes y valientes,
vivos y muertos". Porque, en Zacatecas, los ganadores también acabaron
diezmados. "Nunca tuve la intención de hacer algo que edulcorara esta
tragedia, es como ahora mismo, no hay salida, son los ricos y los pobres, los
banqueros y nosotros. Es blanco y negro", explica su elección Eko.




De Goya a Villa






Entre
las inspiraciones del dibujante están Goya y sus 'Desastres de la Guerra', así
como "los grabados que trazó Otto Dix desde las trincheras, viendo caer a
sus compañeros en pedazos". Porque, al menos hasta la mitad del tebeo, los
principales protagonistas son los soldados anónimos, aquellos que en una guerra
ocupan la primera línea y sufren las primeras bajas. Esperan, hablan, se
emborrachan, blasfeman, disparan, fallecen. "Pensé ¿cómo trazaría una
revolución alguien que puede morir en cualquier momento? A navajazos y con
grabados", agrega Eko.




El protagonista






Y
luego, en la página 115, "Pancho Villa apareció finalmente". Era la
tarde del 22 de junio, y el líder se presentó "solo, sin escolta", como
relata el tebeo. Protagonista en el título, espectro que sobrevuela el cómic,
Pancho Villa se convierte en la figura central de la segunda parte del cómic.
"Me identifico con él porque fue un transgresor, un antisistema y un
hombre profundamente solidario con los desprotegidos", asegura Eko del
revolucionario mexicano.




Todo sobre Pancho Villa






Desde
la aparición de Pancho Villa, el cómic analiza, desmonta o refuerza una larga
serie de prejuicios y leyendas sobre su figura. Así se descubre que De Villa se
decía, por ejemplo, "que cuando era joven, allá por las sierras de
Durango, se echó un pacto con el diablo", "que se había casado 30
veces", "que tenía cien sombreros y que nunca se despertaban donde lo
habían visto acostarse para dormir". También se decía "que quería
hacer una revolución para los pobres, con muchas escuelas y muchas tortillas de
maíz y de trigo, y frijoles y carne, para todos, todos los días, y sin
alambradas que cercaran las haciendas de los curros, y sin rurales ni
acordadas".




Destino cruel






"Creo
que aún no la termino. Hacer esta novela fue como excavar una trinchera con mi
navaja de grabar", afirma el dibujante sobre el cómic. Para esta mezcla de
"ficción y realidad", entre personajes inspirados en la Historia y
documentación, Taibo y Eko necesitaron dos años y más de 300 grabados para
terminar con éxito su propia batalla. Hacia el final del tebeo, tras la toma de
la ciudad, también se va perfilando el trágico destino del narrador, el coronel
Montejo. De momento, basta saber que, como dice él mismo, no pudo "acabar
de contar bien" la historia.




Publicado en El País el 29 de mayo 2013


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