Tu placer es mi Apetito, es una variante a esa frase que me persigue: Mi placer es el placer del otro.Apetito
Tu placer es mi Apetito, es una variante a esa frase que me persigue: Mi placer es el placer del otro.TU TOLERANCIA ME CORROMPE
A Juliette la corrompieron con voluptuosidad. “Hay que realizar dos observaciones esenciales cuando se ha decidido cometer un crimen por diversión o aburrimiento: la primera es darle toda la extensión de que sea susceptible; la segunda, que sea de tal calibre que jamás pueda repararse. Esta última circunstancia es especialmente necesaria, ya que apaga el remordimiento; porque lo que consuela del remordimiento es la reparación del mal que se ha hecho. Y si la acción cometida es de tal calibre que no deja la menor esperanza de repararla, entonces la razón aniquila al remordimiento." El proceso de este grabado en aguafuerte:
Primero lo dibujé en mi cuaderno de Coyoacán. Es mi costumbre reunir los dibujos en un cuaderno para conservar e imponerme la unidad de formato, la continuidad del estilo del dibujo y evitar que se disperse la obra. Invariablemente el cuaderno lo pierdo o me lo roban, que es la historia de mi obra. La intención de este libro es llevar sus 40 hojas a las planchas de grabado. Los coleccionistas de mis dibujos tendrán que robarse el cuaderno, cosa que ha pasado en otras ocasiones. La primera fase del proyecto "Tu Tolerancia me Corrompe" fue el apunte a tinta china.
Después hice una calca a tinta china para llevar el dibujo a la placa. Juliette apareció en esta versión tomando la verga de su izquierda. Un fenómeno de ilusionismo que podemos revertir viéndo la imagen reflejada en un espejo y Juliette aparece acariciando la verga de la derecha, justo antes de cortarla con unas tijeras. Después de transferir la placa, raspé el barniz siguiendo los contornos de la calca, y la llevé a la tina de percloruro de hierro, un mordiente suave pero menos pernicioso que el ácido nítrico, que además de quemar el cobre, quema los pulmones y va deshaciendo los huesos. la imprimí y quedó listo el primer y segundo estados. esta prueba de taller, invaluables en los procesos del intaglio, la robaron después de digitalizarla.
La cuarta fase fue bloquear a Juliette y sus dos cómplices con barniz duro. Dejé el fondo pulido libre para rociar la placa de cobre con Betún de Judea, el más tóxico de los derivados del petróleo, se usó para pegar los ladrillos de Gomorra, Babilonia y por supuesto Sodoma. Este polvo lo esparcí sobre la placa, lugo la calenté en una hornilla menos de 40 segundos, apenas suficientes para que se pegara el betún al cobre y llevar la placa a la tina de Percloruro que a estas alturas está de un verde fosforecente por los residuos del cobre. 15 minutos fueron suficientes para este quemado de aguatinta, logrando una sombra bastante saturada en la parte inferior de la placa. Quedó lista para la última prueba de taller.
Me quedó una prueba en tres estados, aguafuerte y aguatinta. ¿Qué falta? Limpiar las orillas de la placa haciéndoles unos cantos de 45° de inclinación y ya está lista para hacer un tiraje de 40 ejemplares.
Primero lo dibujé en mi cuaderno de Coyoacán. Es mi costumbre reunir los dibujos en un cuaderno para conservar e imponerme la unidad de formato, la continuidad del estilo del dibujo y evitar que se disperse la obra. Invariablemente el cuaderno lo pierdo o me lo roban, que es la historia de mi obra. La intención de este libro es llevar sus 40 hojas a las planchas de grabado. Los coleccionistas de mis dibujos tendrán que robarse el cuaderno, cosa que ha pasado en otras ocasiones. La primera fase del proyecto "Tu Tolerancia me Corrompe" fue el apunte a tinta china.
Después hice una calca a tinta china para llevar el dibujo a la placa. Juliette apareció en esta versión tomando la verga de su izquierda. Un fenómeno de ilusionismo que podemos revertir viéndo la imagen reflejada en un espejo y Juliette aparece acariciando la verga de la derecha, justo antes de cortarla con unas tijeras. Después de transferir la placa, raspé el barniz siguiendo los contornos de la calca, y la llevé a la tina de percloruro de hierro, un mordiente suave pero menos pernicioso que el ácido nítrico, que además de quemar el cobre, quema los pulmones y va deshaciendo los huesos. la imprimí y quedó listo el primer y segundo estados. esta prueba de taller, invaluables en los procesos del intaglio, la robaron después de digitalizarla.
La cuarta fase fue bloquear a Juliette y sus dos cómplices con barniz duro. Dejé el fondo pulido libre para rociar la placa de cobre con Betún de Judea, el más tóxico de los derivados del petróleo, se usó para pegar los ladrillos de Gomorra, Babilonia y por supuesto Sodoma. Este polvo lo esparcí sobre la placa, lugo la calenté en una hornilla menos de 40 segundos, apenas suficientes para que se pegara el betún al cobre y llevar la placa a la tina de Percloruro que a estas alturas está de un verde fosforecente por los residuos del cobre. 15 minutos fueron suficientes para este quemado de aguatinta, logrando una sombra bastante saturada en la parte inferior de la placa. Quedó lista para la última prueba de taller.
Me quedó una prueba en tres estados, aguafuerte y aguatinta. ¿Qué falta? Limpiar las orillas de la placa haciéndoles unos cantos de 45° de inclinación y ya está lista para hacer un tiraje de 40 ejemplares.ABECEDARIO
Esténcil del nuevo año
PIERRE LOUYS, DIÁLOGOS DE CORTESANAS
El placer de la coprofagia supone la multiplicación del deseo, Picasso gran experto en estas delicadezas, lo comprobó en la riqueza de su obra. Sade nos instruyó a nunca desperdiciar esta oportunidad de sometimiento dócil y generoso. El año que inicia te deseo que sea de esa abundancia que nace de nuestros orígenes.
Eko,
31 de diciembre 2009, Coyoacán.
Litografía y texto de Vargas LLosa
La Bestia soy Yo, me acompaña desde hace varios años, obsesivo la dibujo en papel, ladrillos, cobre, la llevo como una cicatriz cada vez que cierro los ojos, quemada con alambres en mis párpados. La volví a dibujar con tusche en una piedra y la imprimí. Apenas 20 ejemplares. Suficientes para conjurar la maldición. La persistencia de esta imágen está sugerida en el texto de Vargas LLosa sobre la expo Las Lágrimas de Eros en el ThyssenEKO CENSURADO EN YOUTUBE

Este video experimental lo realizó Iris Atma con algunos de mis dibujos, en su mayoría ya han sido expuestos y censurados en otros medios. A las 12 horas de subirlo a Youtube el video tuvo más de 250 visitas y 3 calificaciones de 4 estrellas. Y ya está censurado como pueden ver. En una carta que publicaron en Milenio el dia 19 comentaron que "nadie está obligado a ver desnudos o mujeres penetradas por caballos alados", pues si en YouTube es voluntario ver las imágenes, entonces no tendrían porque ser censuradas. Son dibujos, es un trabajo artístico, es evidente que para los censonres de YouTube no existe diferencia entre la promiscuidad y el Arte.
EkO S.E.X.
Video de Iris Atma.
http://www.youtube.com/watch?v=8-N45yDn9IY .
http://www.youtube.com/irisatma .
Texto y música, Iris Atma, dibujos míos.
http://www.youtube.com/watch?v=8-N45yDn9IY .
http://www.youtube.com/irisatma .
Texto y música, Iris Atma, dibujos míos.
CARTA AL DIRECTOR:

Carta publicada hoy:
Señor director:
Antes que nada quiero decir que soy admirador del ilustrador y caricaturista Héctor de la Garza (Eko) desde que sus trabajos llenaban de atractivo y sensualidad las páginas de Unomasuno, Nexos, El Nacional y otros medios, hace ya más de 20 años.
Leí las aburridas defensas “político-culturalmente correctas” de José de la Colina, Rogelio Villarreal y del propio Eko a lo que el maravilloso artista califica, rasgándose las vestiduras, como censura del Café 22 a su exposición Después de la orgía; es decir, que algunas de sus obras fueron trasladadas del salón comedor al bar del local.
Paradójicamente, al acusar censura, tanto Eko como sus defensores olvidan una cosa: la libertad. Ellos alegarán que la libertad del artista es la que ha sido lastimada, pero desdeñan el derecho de los otros a elegir libremente ver o no ver lo que les plazca a la hora de comer en un lugar público.
Observar y admirar las manifestaciones y expresiones artísticas de contenido sexual explícito, tiene un componente y requisito fundamental: querer verlas. La imagen de un caballo alado penetrando a una mujer, por ejemplo, no tiene por qué ser impuesta a nadie, sea en un restaurante, en una plaza o en la página 47 de la edición de MILENIO del jueves 15 de octubre para ilustrar la impecable nota de Juan Alberto Vázquez sobre el tema. Pretender hacerlo es simplemente autoritario, actitud que se oculta frecuentemente bajo el disfraz de lo políticamente correcto.
Leí las aburridas defensas “político-culturalmente correctas” de José de la Colina, Rogelio Villarreal y del propio Eko a lo que el maravilloso artista califica, rasgándose las vestiduras, como censura del Café 22 a su exposición Después de la orgía; es decir, que algunas de sus obras fueron trasladadas del salón comedor al bar del local.
Paradójicamente, al acusar censura, tanto Eko como sus defensores olvidan una cosa: la libertad. Ellos alegarán que la libertad del artista es la que ha sido lastimada, pero desdeñan el derecho de los otros a elegir libremente ver o no ver lo que les plazca a la hora de comer en un lugar público.
Observar y admirar las manifestaciones y expresiones artísticas de contenido sexual explícito, tiene un componente y requisito fundamental: querer verlas. La imagen de un caballo alado penetrando a una mujer, por ejemplo, no tiene por qué ser impuesta a nadie, sea en un restaurante, en una plaza o en la página 47 de la edición de MILENIO del jueves 15 de octubre para ilustrar la impecable nota de Juan Alberto Vázquez sobre el tema. Pretender hacerlo es simplemente autoritario, actitud que se oculta frecuentemente bajo el disfraz de lo políticamente correcto.
Rolando Nava Enríquez
Carta de Ambriz
"En donde las familias conservadoras suelen tener una imagen de La última cena, en nuestra casa hay un cuadro con 6 imágenes de cuando Denisse se prepara para cenar y no por última vez. Eko, es maravilloso ese dibujo que nos diste. Yo alguna vez estuve a punto de tomar una Denisse de sábado, pero no me atreví, no pude. (Y luego me enteré que varios tenían una)."
La obscenidad de la censura

Éste es el Manifiesto contra la Censura que escribí ex profeso para Milenio Semanal
La censura exhibe más que lo que oculta—Eko
El día 23 de septiembre en el Café22 de la Colonia Condesa inauguré mi exposición Después de la Orgia, con dibujos y grabados de contenido erótico explícito. 48 horas después los comensales se quejaron de los dibujos expuestos; los consideraban demasiado perturbadores para ser observados mientras comían. En una contradictoria reacción separaron el apetito sexual del apetito gastronómico y, confundidos por sus oralidades, algunos hasta se salieron del lugar sin ordenar nada. Rápidamente los del local descolgaron los Carbon-Prints y los llevaron a un salón más oscuro. Otros ya no fueron expuestos. Mis dibujos relatan una verdad profunda, se inspiran en esa escena inicial de la que todos venimos y si exponer esta verdad fundamental escandaliza es porque nos avergonzamos de nuestro origen. Estamos acostumbrados a ver escenas de asesinatos brutales, de cuerpos destazados y a sus criminales autores celebrados como héroes por una cínicamente llamada “narcocultura”. Escribir sobre el narco es motivo de premio literario, la narración detallada de asesinatos y la apología de los delincuentes es el tema más recurrente de la nueva literatura. Los centros culturales del país, los museos y galerías, exponen la “narcocultura” como la vanguardia intelectual; los cantantes de narcocorridos son invitados especiales de la Feria del Libro y el morbo escatológico nos representa en la Bienal de Venecia.
Esto significa que en México hemos cambiado el sexo por la obscenidad del narcotráfico. Significa que sentimos más placer por la sangre derramada en masacres con brutalidad y demencia que por el placer erótico, que por la veneración de nuestro sexo y la recreación de nuestras fantasías. Preferimos ser seres bestiales y sanguinarios que sexuales. Estamos cómodos en esta situación porque es muy cómodo refugiarse en los hábitos del poder y huir de la profundidad de conocernos a nosotros mismos. Es cómodo para las instituciones, para las galerías, para el público y para la mediocridad que abunda en nuestra sociedad, que es el signo de nuestros tiempos.
Porque despreciar la sexualidad es cobardía.
Alguien me dijo “no los quitaron, sólo ocultaron unos y retiraron otros”. ¿Qué esperaban? ¿Qué los quemaran como a los libros de texto que están quemando por abordar el tema de la sexualidad?
Estamos viviendo otra vez los tiempos de la quema de ideas, de dibujos, de libros y finalmente de personas. Estamos regresando al más profundo oscurantismo y a la más abyecta barbarie, y es esa ignorancia la que alimenta sociedades obtusas que terminan por destruirse a sí mismas.
Cada vez que se censura una idea, una obra, estamos dando un paso atrás en nuestro proceso de civilización, nos estamos acercando con peligrosa velocidad a ser una sociedad más salvaje, despiadada e irracional. Estoy consciente de que mi obra no es para complacer, mi obra es para cuestionar y escandalizar —corro ese riesgo cada vez que expongo—, pero ese riesgo mide de forma implacable el nivel de los prejuicios. Y hoy podemos veren dónde están.
Cada dibujo mío ha sido lanzado contra el corazón pervertido de la sociedad y es verdad que ella me regresa los golpes con creces, pero eso no me detiene de seguir dibujando, de seguir exhibiendo el placer de mis obsesiones. Si el arte no es para impactarse en la memoria de quien lo mira, entonces no sé para qué es. Si no es para demostrar lo más desconocido de mí y del observador, no sé para qué es. Mi obra se empeña en escandalizar a mi época, tanto como otros se empeñan en halagarla. Otros ponen su arte al servicio de esta época asexual, sin compromiso ni con la forma ni con la belleza. Yo he puesto todo mi Arte en denunciar la mediocridad, el puritanismo y el oscurantismo de mi época. El arrogante triunfo de la censura es que he vivido proscrito de los espacios culturales, que mi obra erótica es sólo para quienes la recuerdan y la atesoran como un fetiche. No existen foros para exponer las aventuras sexuales de cuerpos que no se sienten culpables de explotar el placer y demostrar su gozo. Los espacios hoy son para la banalidad desechable.
La censura exhibe más que lo que oculta.
Cada vez que se censura una idea, una obra, estamos dando un paso atrás en nuestro proceso de civilización, nos estamos acercando con peligrosa velocidad a ser una sociedad más salvaje, despiadada e irracional. Estoy consciente de que mi obra no es para complacer, mi obra es para cuestionar y escandalizar —corro ese riesgo cada vez que expongo—, pero ese riesgo mide de forma implacable el nivel de los prejuicios. Y hoy podemos veren dónde están.
Cada dibujo mío ha sido lanzado contra el corazón pervertido de la sociedad y es verdad que ella me regresa los golpes con creces, pero eso no me detiene de seguir dibujando, de seguir exhibiendo el placer de mis obsesiones. Si el arte no es para impactarse en la memoria de quien lo mira, entonces no sé para qué es. Si no es para demostrar lo más desconocido de mí y del observador, no sé para qué es. Mi obra se empeña en escandalizar a mi época, tanto como otros se empeñan en halagarla. Otros ponen su arte al servicio de esta época asexual, sin compromiso ni con la forma ni con la belleza. Yo he puesto todo mi Arte en denunciar la mediocridad, el puritanismo y el oscurantismo de mi época. El arrogante triunfo de la censura es que he vivido proscrito de los espacios culturales, que mi obra erótica es sólo para quienes la recuerdan y la atesoran como un fetiche. No existen foros para exponer las aventuras sexuales de cuerpos que no se sienten culpables de explotar el placer y demostrar su gozo. Los espacios hoy son para la banalidad desechable.
La censura exhibe más que lo que oculta.
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