Flaubert y Madame Bovary

Uno vivió parasitando al otro. Eran diferentes y sin embargo son uno solo. Bovary en el momento en que la tinta manchó el vellum de Flaubert, dejó de ser suya. Libre de la hermética bóveda del cráneo de Gustave, madame Bovary pasó a ser nuestra. Aquí pasaron a ser míos. Otro caso de vampiros.




Falló la silueta, un error imperdonable en el dibujo. Decía Vlady que la pintura está en el espacio negativo. En todo lo que está fuera de la figura. De otra manera no reconocemos la forma ni la composición.



EKO Ex Libris Tosca

Acabo de ver la ópera Wozzeck montada por William Kentridge: La libertad absoluta dentro del rígido marco del montaje de una ópetra; ...